Del oro olímpico al desempleo; el presente de Darvin Chávez

Del oro olímpico al desempleo; el presente de Darvin Chávez Agencias

(Agencias)

‘Unreal’ (Irreal en español) dice la playera con la que llega Darvin Chávez al régimen de transferencias 2017, en Cancún, Quintana Roo. En cinco años, el lateral izquierdo pasó de estar entre los 23 jugadores que ganaron por primera vez un oro Olímpico para México a buscar empleo en la también llamada semana del futbol.

Nunca me imaginé aquí, es la primera vez que vengo a buscar trabajo de esta forma. Tengo que tratar de buscar algo, de jugármela. Lo que busco es trabajo y si está es la forma de buscarlo, de hacerlo, no tengo problema. No he tenido contactos con nadie. Vamos a vivir la experiencia y esperamos tener éxito con algún equipo. Todavía tengo mucho que dar”, comenta Darvin Chávez, de 27 años.

 

El futbol le dio la espalda a Chávez. Inició en Atlas, ganó un puesto titular en Monterrey y una lesión de ligamento cruzado trastabilló el paso ascendente del defensa. El campeón de la Liga de Campeones de la Concacaf y convocado para la Copa Oro 2015 encontró refugio la temporada pasada en los Tiburones Rojos del Veracruz. Fue efímero. Una vez terminado el Clausura 2017, se acabó su contrato y a tocar puertas.

El ganar una Liga de Campeones de la Concacaf, una medalla de oro, ir a la selección mexicana, son momentos buenos, muy buenos recuerdos, que están en el pasado. Voy a tratar de retomar mi carrera. Una lesión de ligamento cruzado me dejó mucho tiempo fuera. Creo que todavía me queda futbol mucho futbol. Tengo que tratar de encontrar otro sitio para jugar y enseñar que todavía hay talento. Estoy joven y me siento bien, puedo pelear por un lugar en cualquier sitio”, agrega Chávez, que apenas jugó tres partidos con Veracruz, en el torneo pasado.

El teléfono de Darvin Chávez no ha sonado. No tiene representante y espera una oferta, que lo deje seguir en el futbol. Irreal para un jugador que hace cinco años presumía un oro olímpico.

Tuve que hablar con Monterrey, por el pacto de caballeros, me dijo Dulio Davino que no había problema, que me podía contratar con quien quisiera. No he recibido llamada de nadie, vengo a tocar puertas y quiero abrir una, porque lo que sé hacer es jugar futbol”. 

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