Sin tabaco

  • Jueves, 01 Junio 2017 06:43
  • Publicado en Editorial
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Desde 1987, cada 31 de mayo se celebra el “Día Mundial sin Tabaco”, instituido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de ponderar los riesgos inherentes por el consumo del tabaco y promover políticas públicas para reducir su  consumo.  El lema seleccionado para este año es “El Tabaco, una amenaza para el desarrollo”.

            Como se sabe de antemano, el tabaco tiene efectos nocivos como son la nicotina, que produce la dependencia; el monóxido de carbono, gas que genera el cigarro encendido; gases irritantes que afectan el aparato respiratorio; y sustancias cancerígenas  como el benzopireno, que detona con la combustión del tabaco.

            Por tanto, los fumadores empedernidos, consuetudinarios, son afectados por estos efectos nocivos, pero también las personas que no están fumando, aquellos llamados pasivos. De hecho, el humo que inhalan éstos contiene hasta tres veces más nicotina y alquitrán que el que aspira el fumador, y unas cinco veces más monóxido de carbono.

            Estos fumadores, a corto plazo, tienen tos y problemas dentales, así como mareos, dolor de cabeza, garganta e irritación de los ojos; y a mediano plazo, hipertensión arterial, arterioesclerosis, enfermedad obstructiva crónica, enfisema pulmonar, asma, ataque cardiaco e infertilidad; mientras que a largo plazo, cáncer, ya sea pulmonar, mama, garganta o estómago. Pero no para ahí el punto, ya que tienen también deterioro de la capacidad cognitiva; ansiedad y problemas cardiovasculares.

            Por ello cobra especial importancia que en nuestro país, desde 2008, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de la Secretaría de Salud haya prohibido fumar en espacios públicos cerrados, a fin de proteger a los pasivos, pues lo importante y el objetivo nodal es salvar vidas.

            Hay que tomar conciencia, por un lado, de las secuelas de diferente orden (económicas, sociales y salubres, por citar unos ejemplos) que significa fumar; y por otro, las oportunidades que  representa dejar de hacerlo, pues según datos de la OMS,  más de 7 millones de consumidores mueren anualmente, y más de 3 mil de los fumadores pasivos.

            Por el bien de la salud, hay que dejar de fumar ahora, ya, no hacer mañana lo que se puede hacer hoy porque, con base al adagio popular, “tu derecho a fumar termina donde empieza mi derecho a respirar”.

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