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  • Viernes, 13 Octubre 2017 06:17
  • Publicado en Editorial
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19 juegos olímpicos

 

Por Rafael Tortajada

Hace 49 años, en una mañana soleada, millones de mexicanos esperábamos ansiosos el inicio de los juegos olímpicos que, por primera vez se celebrarían en nuestro país; estos inmortales juegos que se efectuaban en la ciudad Olimpia en la inmortal Grecia. Estos juegos fueron prohibidos por el emperador Teodosio en el año 375 a.C., y quedaron en el olvido hasta que un deportista francés llamado Pierre Coubertin quien se echó a la tarea de sensibilizar a los gobiernos que con muchas reservas admitieron el resurgimiento de estas justas deportivas y así, en el año de 1896 oficialmente se iniciaron aunque con la participación de pocos países y desde luego fue escogida la ciudad de Atenas.

Así siguieron efectuándose esos juegos excepto en las dos guerras mundiales. Finalmente el embajador de México en la Rau Alejandro Carrillo Marcor, logró unificar voluntades de países pequeños de Africa y Asia y así obtuvo la nominación para nuestro país; ésta estuvo siempre alentada por el licenciado Adolfo López Mateos presidente de México. A medida que pasaba el tiempo los mexicanos estábamos nerviosos esperando el inicio, hasta que por fin un día en que yo me encontraba cerca al monumento de La Revolución oí el murmullo de que iba a pasar la antorcha olímpica y corrí a la calle Insurgentes por lo que tuve el honor de ver pasar esa luz que se enciende por medios naturales precisamente en los Montes de Grecia, aunque fue un momento fugaz, en mi estado de ánimo me provocó una emoción indescriptible al igual que los que estaban presentes vitoreándola.

Finalmente salió a la luz la sorpresa que nos tenía preparada el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez organizador de los juegos ya que, primeramente se le encomendaron al licenciado López Mateos pero lamentablemente él falleció sin poder cumplir su cometido. Estábamos en el Estadio Olímpico de la Ciudad Universitaria cuando el alarido de más de 60 mil asistentes llegó hasta el cielo, vimos entrar por la puerta principal nada menos que a una mujer, a una atleta morena originaria del estado de Baja California y que sería la primera representante del sexo femenino en encender el pebetero que estaría hirviendo durante el desarrollo de los juegos olímpicos que hablamos. Fue un honor para la mujer mexicana ese privilegio ya que, siempre habían sido hombres los elegidos.

Vino la parte oficial donde el presidente Díaz Ordaz inaugura los juegos y da el banderazo del inicio y arrancaron, vimos como Juanito Martínez quedó en un lugar de preferencia en las carreras donde participó y así en la rama del atletismo veíamos como unos ganaban y otros perdían hasta que el sargento Pedraza pudo obtener una medalla de plata en la caminata de 20 kilómetros. En la carrera del Maratón hubo algunas anécdotas dignas de contarse, todo mundo cuidaba al que ya había sido ganador dos veces Habibi Bikila originario de Etiopía e iniciaron la carrera frente a la catedral, cuando iban por la avenida Ejército Nacional frente al Sanatorio Español, ahí cayó desmayado por un dolor en el estómago, eso dio lugar a que un paisano de él por supuesto se les escapara al grupo y llegara en primer lugar al estadio olímpico, el ganador fue Mammoth Wolde. En esta carrera el verdadero triunfador fue un modesto corredor llamado Juan Estéfano García de Senegal quien durante su trayectoria empezó a sentir calambres en las piernas y lógicamente lo dejaron atrás, los auxiliares se acercaron a él y no permitió la ayuda porque quedaba descalificado y sólo admitió que le dieran vendas que él mismo se amarró y así siguió como pudo hasta que dio fin a su competencia cerca de las ocho de la noche cuando todos habían llegado a las 12. Este atleta fue tomado como ejemplo de tenacidad y voluntad férrea por actores de Hollywood que lo consideraron el verdadero triunfador del evento.

Era lacerante observar un hombre que a pesar de sus limitaciones físicas no se daba por vencido, estaba lloviendo ya de noche y algunos corrimos junto a él y también lloramos como él lo hacía; cuando llegó a la meta sólo algunas edecanes lo esperaban bajo la intensa lluvia que caía. Después hubo triunfos de mexicanos entre los que sobresalió la medalla de oro del Tibio Muñoz en nado de pecho, de Roldán en box, de Pilar Roldán en florete de plata y así terminó este evento mundial el 27 de octubre de ese año.

Un recuerdo más.

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