Crisis en partidos

  • Miércoles, 18 Octubre 2017 07:56
  • Publicado en Editorial
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La vida interna de los partidos políticos es una cuestión coyuntural que requiere tomarse muy en cuenta por las dirigencias, en aras de que presenten éstos hacia el exterior síntomas inequívocos de unidad, inclusión y fortaleza.

                En la medida en que se susciten esos tres elementos y no estén divididos, no haya escisiones, en esa proporción tienen posibilidades de obtener los triunfos electorales que, en el caso concreto de Colima, tendrán verificativo el próximo 1 de julio, para renovar 10 ayuntamientos, 16 distritos locales, dos diputaciones federales y dos senadurías.

                Lo anterior se pone de relieve ante los acontecimientos recientes que se han registrado en el PRI, primero con la renuncia al CDM en Villa de Alvarez de Vianey Amezcua, y después de Edgar Larios Carrasco, como secretario de organización del CDE del tricolor.

                En tal tesitura, el presidente estatal priista, Rogelio Rueda Sánchez, , descartó la existencia de una crisis al interior del Revolucionario Institucional y afirmó que “para crisis las que está viviendo el PAN y el PRD, donde en tribunales dirigentes y militantes pelean unos contra otros”.

                En el marco de unja conferencia de prensa y cuyas declaraciones se publican de nota principal en la edición de hoy de esta Casa Editora, Rueda Sánchez sostuvo que “en el PRI tenemos la posibilidad de diferir en criterio y las diferencias  las recibimos y las aprovechamos para reflexionar e identificar en qué podemos mejorar o corregir…”

                Asimismo, dijo no  lamentar que al interior del PRI existan  diferentes visiones, “al contrario, esto nosotros lo impulsamos, porque ese contraste es el que nos hace  encontrar las mejores decisiones…”, y abundó que “aunque suene retórico, el PRI es fuerte por sus militantes, por sus estructuras  y por  sus comités seccionales,  más que por sus dirigentes estatales o municipales…”

                Y tiene razón el jerarca estatal del PRI, dado que, por un lado, los panistas se pelean hasta en los tribunales jurisdiccionales para quedarse con el CDE blanquiazul, entre los grupos liderados por Jorge Luis Preciado y Pedro Peralta a través de Enrique Michel y Julia Jiménez, respectivamente; y por otro, no se sabe a ciencia cierta quién manda en la entidad en el PRD, si la delegada Martha Zepeda o el líder del CDE, Jorge Luis Reyes, sin olvidar el episodio cuando la primera fue destituida y al día siguiente restituida de nuevo.

                Los anteriores dos escenarios demuestran nítidamente, además de que hay grupos y grupúsculos, que no hay unidad ni fortaleza en el PAN y el PRD, lo que sí en el PRI, independientemente de los posicionamientos que asuman algunos de sus cuadros políticos, lo que es respetable y sano, en virtud de que oxigena y democratiza la vida interna de los partidos.

 

 

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