Cataluña congela la separación

Cataluña congela la separación Agencias

(Agencias)

Una ambigua declaración de independencia de Cataluña que de inmediato fue suspendida para “abrir negociaciones” con el gobierno de España. Ése es el resumen del esperado mensaje que el presidente Carles Puigdemont trasmitió ayer desde el Parlamento regional.

Asumo el mandato del pueblo, que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”, expresó para después pedir al Parlament que suspenda durante unas semanas “los efectos de la declaración para emprender un diálogo y poder llegar a una solución acordada”. Es decir, el plan independentista no retrocede, sólo se le pone pausa.

El diálogo y la mediación ofrecida por Puigdemont fue rechazada por el gobierno español, en voz de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría: “No es aceptable que en el Parlament declare la república ni se puede tolerar que Puigdemont saque conclusiones de la voluntad del pueblo de Cataluña”.

Anunció además que hoy se celebrará una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para discutir las medidas excepcionales que se aplicarán en Cataluña, como podría ser la activación del artículo 155 de la Constitución que permitiría suspender la autonomía de esta región.

Y quizá para evitar que desde el gobierno de Mariano Rajoy se produjera una reacción contundente, en su discurso Puigdemont hizo arriesgados equilibrios semánticos para no expresar de forma clara que lo que pronunciaba era una declaración unilateral de independencia.

Analistas políticos interpretan que el anuncio es “una declaración unilateral de independencia a plazos” y que su falta de claridad puede obedecer a las presiones recibidas desde las instituciones europeas, que le han recomendado que no declare unilateralmente la secesión, ya que, como expresó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, eso “haría imposible el diálogo”.

Los planes independentistas también cuentan con la oposición de las poderosas estructuras empresariales catalanas, que en los últimos días han anunciado que se van de Cataluña a causa de la “inestabilidad política”.

IMITA A ESLOVENIA

Vía eslovena. Así se le llama a la estrategia por la que optó el gobierno catalán, tras varios días de incógnitas sobre lo que haría con los resultados de la votación del 1 de octubre, en la que más de dos millones de catalanes votaron sí a la independencia en una consulta considerada “ilegal” por el gobierno español y no reconocida por las instituciones europeas.

El gobierno catalán trata ahora de emular el caso de Eslovenia, que para independizarse de Yugoslavia hace más de 25 años celebró también un referéndum de autodeterminación; después declaró la independencia, pero no se hizo efectiva de inmediato en pos del diálogo y la negociación.

La sesión del Parlamento inició con una hora de retraso debido a las discrepancias dentro del bloque independentista respecto al contenido del mensaje; fuera de eso todo transcurrió con calma y no hubo grandes enfrentamientos dialécticos entre los grupos
políticos.

No somos unos delincuentes, no somos unos locos, no somos unos abducidos ni unos golpistas. Somos gente normal que quiere expresarse”, expresó Puigdemont.

El 1 de octubre no se “celebró el referéndum con garantías que se prometía ni de él se puede desprender ningún mandato democrático”, reprochó a Puigdemont el líder del Partido Socialista en Cataluña, Miquel Iceta.

FIRMAN UNA DECLARATORIA SIMBÓLICA

Tras acabar la sesión, en una estudiada ceremonia todos los diputados independentistas firmaron un documento que anuncia la declaración de independencia de Cataluña. El documento, con un carácter más simbólico que jurídico ya que ni se ha registrado ni se ha votado en el pleno de la Cámara catalana, rezaba: “Constituimos la república catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho democrático y social”.

La contundencia de este mensaje “simbólico” contrasta con la declaración hecha por el presidente Puigdemont, que provocó desilusión y caras largas entre las miles de personas que desde el Paseo Lluís Companys, a unos 100 metros del Parlment, siguieron, a través de pantallas gigantes, el discurso del presidente catalán. Muchos se fueron tristes. “Ha sido decepcionante. Esperábamos que fuera más directo”, expresó una joven.

 

NADIE EN TODA EUROPA APOYA A PUIGDEMONT, DICE OPOSITORA
La jefa de la oposición en el Parlamento de Cataluña, Inés Arrimadas, criticó duramente la declaratoria de independencia y su posterior suspensión anunciada minutos antes por el presidente regional, Carles Puigdemont.

En su discurso desde la tribuna, la diputada del partido político Ciudadanos dijo a Puigdemont: “está usted solo. “No hay nadie en toda Europa que apoye lo que acaba de hacer”.

La diputada recomendó a Puigdemont “escuchar más a (Emmanuel) Macron, (Jean-Claude) Juncker y otros líderes políticos que lo han dejado muy claro”, al referirse al rechazo del mandatario francés y del presidente de la Comisión Europea a la secesión.

Esto ha sido la crónica de un golpe anunciado”, abundó la abogada de 36 años.

La mayoría de los catalanes se sienten catalanes, españoles y europeos. No vamos a permitir que usted nos rompa el corazón”, agregó.

También reclamó a los representantes independentistas de ser “supremacistas, insolidarios” y de haber “roto la convivencia en Cataluña”. 

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